Nombre: Comrade Kim goes flying (original: 김동무는 하늘을 난다)
Directores: Gwang Hun Kim (RPDC), Anja Daelemans (Bélgica), Nicholas Bonner (Reino Unido)
Duración: 81 minutos
Año: 2012

 

 

Comrade Kim goes flying se erige ya como un mito para la cinematografía de la RPDC por varias razones más allá de su éxito. En primer lugar, se trata de la primera coproducción internacional de una película norcoreana, concretamente entre Reino Unido, Bélgica y Corea del Norte. Por otro lado, se define como el primer film centrado en el poder de la mujer con una heroína como protagonista y es la primera película norcoreana proyectada en Corea del Sur.

También hay que señalar su relevancia a nivel internacional siendo estrenada con reseñable expectación en el Festival de Toronto y participando en los de Rotterdam, Goteburgo, Praga, Melbourne, Portland, Sidney, Wisconsin, Miami, Hawai, Helsinki, Berlín, San Francisco, Seattle, entre otros.

Esta comedia romántica nos narra la historia de Yong Mi, una minera de 28 años que vive con su padre y abuela en una región rural del Norte del país. En la búsqueda de su sueño de convertirse en trapecista del circo de Pyongyang, decide aprovechar la oportunidad de ir a trabajar durante un año en una brigada de construcción a la capital. Tras una visita al circo conoce a su heroína Ri Su Yon, que le propone presentarse a una audición para sustituirla. Allí conocerá a quién debería ser su pareja artística, Pak Jang Phil un altivo y famoso trapecista que, con no pocas zancadillas iniciales, acabará cambiando su vida para siempre.

Cartel de la XIII edición del Festival de Cine de Pyongyang en 2012, donde se preestrenó la película “Comrade Kim goes flying“.

Esta historia concebida inicialmente como un cortometraje, acabó siendo un guión para largometraje, interpretado íntegramente por actores norcoreanos y que ha tenido un éxito sin precedentes en la RPDC, donde su protagonista se ha convertido en una celebridad. Como dato curioso, desde su estreno el circo de Pyongyang recibe cientos de solicitudes de niños que quieren convertirse en trapecistas emulando a Yong Mi.

La positividad y espíritu de superación de la clase obrera, presente durante todo el metraje, nos recuerda en muchas escenas una idea muy presente en la sociedad norcoreana: el proletariado es invencible cuando se trabaja por un objetivo común. Este es el modo en que Yong Mi consigue su sueño. Con la ayuda de sus compañeros obreros, que no le dejan olvidar que puede conseguir lo que se proponga.

 

 

 

Publicado en el nº2 de la revista Saenal

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